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La almendra de Néstor

Exposición de Vicente Berdusán

Exposición de Vicente Berdusán

Vicente Berdusán, para la mayor parte de los zaragozanos, es el nombre de una calle muy conocida de la ciudad. Sin embargo, cada uno de estos nombres propios de nuestras vías públicas guarda una historia. En este caso, en el palacio de Sástago, se puede descubrir la obra del pintor Vicente Berdusán. Organizada cronológicamente, se puede observar la evolución del artista de Ejea de los Caballeros, siguiendo siempre la temática religiosa: género monográfico de Berdusán, a través de una selección de lienzos, trípticos y pinturas para retablos muy variada. 

El primer cuadro que abre la exposición es San Miguel Arcángel (1660), primera pintura firmada y fechada conocida hasta ahora del artista. A continuación, mientras se pasea por el patio renacentista del palacio, se descubren obras de gran formato realizadas en Huesca, lienzos de pequeño tamaño que representan a San Benito de Nursia y San Bernardo de Claraval (1671-1673) y retablos de diferentes procedencias. Siempre siguiendo la temática religiosa, puede apreciarse la evolución en el color, los efectos lumínicos y las composiciones internas de las obras. La buena iluminación y la adecuada repartición de los espacios de las salas, que permiten ver las obras sin brillos ni ángulos molestos para el visitante, se suman a las características del palacio; conformando un marco idóneo para disfrutar del trabajo de Berdusán. 

Vicente Berdusán (1632-1697) es un pintor barroco. En sus cuadros predominan los colores oscuros combinados con focos y manchas luminosas, que destacan puntos de sus composiciones. Los brochazos pierden la minuciosidad renacentista del periodo anterior, convirtiéndose en trazos a mano alzada que buscan más el efecto que el detalle. Berdusán, recibió encargos religiosos en su mayoría; lo que ciñó su repertorio a temas evangélicos, como puede apreciarse en la exposición. Esta colección de obras representa una ocasión inmejorable para introducir a los zaragozanos en la obra de un autor, desconocido para mucha gente, que ha permanecido en segunda línea, por detrás de Francisco de Goya o la familia Bayeu. 

El gran mérito del comisario, Juan Carlos Lozano López, es el de haber conseguido concentrar un gran número de obras de diferentes áreas geográficas y presentarlas con un gran orden. Dicha disposición permite apreciar claramente su evolución entre los primeros cuadros y los finales. Pero, sobre todo, hay que destacar el papel restaurador que ha impulsado; más de la mitad de las obras han sido restauradas para su exposición en la muestra, por lo que hay que agradecer esta recuperación de una parte del patrimonio aragonés. Juan Carlos, aprovechando la ocasión, ha publicado un libro sobre el autor, en el que se recoge su vida, obras y trayectoria, elevando así a Berdusán un poco más en la esfera de los pintores aragoneses y del barroco nacional. El esfuerzo ha valido la pena y las piezas de cerámica de Muel que dibujan el nombre de la calle Vicente Berdusán ya han contado su historia.

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